
A corto plazo: es inevitable que desempeñarse en una carrera periodística demanda por parte del comunicador el estar constantemente actualizado. El uso de las tecnologías de la información (sobre todo internet), no puede dejarse a un lado, puesto que la actualización del mismo representa una forma más óptima de desempeñar mi propio trabajo.
En el futuro inmediato no veo cambios significativos en mi forma de interactuar con la tecnología; seguiré teniendo el mismo portátil y sin lugar a dudas dependeré de internet para realizar trabajos o ensayos impuestos por mis estudios.
A mediano plazo: el año pasado tuve la oportunidad de visitar la sala de redacción del tiempo, e incluso en un medio “físico” se requiere de computadores y nuevos sistemas de software para compartir y optimizar la información que se consiga.
Me proyecto precisamente a ese trabajo, consiguiendo información para posteriormente desarrollarla trabajarla a través de programas enfocados en el área periodística.
A largo plazo: este año se ogro un avance tecnológico que le permite a un ser humano conectar un sensor eléctrico directamente a su cerebro, cosa que puede sonar simple y minorista a primera vista. Sin embargo, esto permite de forma inmediata el controlar la flecha de un mouse con solo un pensamiento y aunque esto sea solo un procedimiento aprobado para personas parapléjicas, el solo imaginarme lo que se podrá hacer en el futuro parece ilimitado.
Imagino que algún día llegará algún tipo de dispositivo que nos permita (gracias a estos sensores cerebrales) controlar un objeto electrónico con solo pensarlo. Por supuesto el dispositivo en un principio requerirá de gran desarrollo para no necesitar un procedimiento quirúrgico, pero sí de ser sinceros se trata, sería el primero en comprarlo.
Creo que la forma en la que se está abordando la tecnología puede que no sea la correcta (la tecnología va más rápido que nuestra madurez y en eso en un mero principio es de por si errático), pero definitivamente no es la peor. Tal vez sea origen o principio de ese temor humano a no encontrar la respuesta absoluta y definitiva a todo, pero el buscar la integración de ambos mundos en un solo ser suene y es ve menos apocalíptico que todo lo que nos muestran en las películas de Hollywood.
La nueva problemática que se formaría seria de carácter cultural y teológico:
¿Estaría todo el mundo dispuesto a cambiar la base de su propia naturaleza por una optimización de nuestra “funcionalidad”?
Claramente los más religiosos serian los primeros en rebatir esta postura, pero si nos percatamos de la constante perdida de religiosidad en nuestro planeta…..no podemos negar que es el menor de los dos males.



